
Durante una entrevista, Lucía sostuvo que su padre estaría atravesando una situación psicológica complicada y afirmó que un primo suyo, quien reside en la vivienda de Marcelino Morel, estaría influyendo en su contra.
Según manifestó, esta persona tendría interés en que ella sea apartada de la administración de la funeraria y sostiene que, si fuera enviada a prisión, podría pasar a tener control sobre los bienes y la empresa.
La mujer cuestionó las acusaciones realizadas públicamente por su padre, quien volvió a señalarla como supuesta mandante del atentado, y reclamó que se presenten pruebas que sustenten dicha versión.
Lucía aseguró haberse puesto a disposición del Ministerio Público y señaló que entregó su teléfono celular y un arma de fuego para que ambos elementos sean sometidos a la investigación. Indicó además que cuenta con supuestas grabaciones relacionadas con el caso, aunque manifestó que no puede hacerlas públicas debido a que formarían parte de la investigación en curso.
La entrevistada explicó que se encuentra al frente de la administración de Pax Conesul desde hace aproximadamente un año y ocho meses y que, según su versión, inicialmente mantenía una buena relación laboral con su padre.
Indicó que la empresa continúa figurando a nombre de Marcelino Morel, pero afirmó que este le habría entregado la administración del negocio y le habría dado libertad para manejarlo y continuar con el trabajo.
Sin embargo, sostuvo que los problemas comenzaron hace unos cuatro meses, cuando su padre habría empezado a cuestionarla y a exigirle explicaciones sobre el dinero recaudado por la funeraria.
Lucía atribuyó el cambio de actitud de su padre a la supuesta influencia de su primo, afirmando que le habrían hecho creer que la empresa genera importantes ganancias.
También mencionó desacuerdos relacionados con vehículos y explicó que existían conversaciones previas con su padre sobre la venta de un automóvil que, según ella, le había sido regalado, con el objetivo de adquirir otro vehículo para mejorar las condiciones de trabajo de la empresa.
Por otra parte, Lucía Morel Alves afirmó que ella también habría sido blanco de ataques y recordó que, el día en que su padre fue víctima del atentado, también se registraron disparos contra el local donde trabaja.
Según relató, uno de los proyectiles impactó cerca del lugar donde habitualmente permanece durante la madrugada, ya que aseguró que incluso reside en la funeraria.
La mujer sostuvo que estos ataques podrían estar relacionados con cuestiones comerciales y apuntó a una supuesta competencia en el rubro, aunque no presentó públicamente elementos que vinculen directamente a personas determinadas con los hechos.
Finalmente, volvió a declararse inocente y pidió que la investigación permita esclarecer lo ocurrido.
“Yo soy inocente. Quiero justicia. Mi papá pasó por lo que pasó y yo no tengo nada que ver. Yo también soy víctima”, expresó.
El caso continúa bajo investigación del Ministerio Público y de la Policía Nacional, mientras se aguardan los resultados de las diligencias y pericias que puedan determinar las circunstancias del atentado contra Marcelino Morel Cabrera y de los demás hechos denunciados.