
La mujer había sido sometida a una intervención quirúrgica debido a complicaciones de salud. Durante el procedimiento, los profesionales médicos detectaron que padecía un infarto mesentérico, una grave afección que afecta el flujo sanguíneo hacia los intestinos y que puede tener consecuencias fatales.
Tras ser declarada fallecida, sus restos fueron trasladados a una funeraria. Sin embargo, la situación dio un giro inesperado cuando sus familiares advirtieron que todavía presentaba movimientos y respiración, por lo que decidieron trasladarla nuevamente al Hospital Regional.
Una vez en el centro asistencial, los médicos constataron que aún tenía signos vitales y dispusieron su ingreso inmediato a Terapia Intensiva, donde quedó bajo cuidados especializados y asistencia médica.
Pese a los esfuerzos del personal de salud, finalmente se produjo su fallecimiento mientras permanecía internada en la UTI, poniendo fin a un caso que había generado sorpresa y profunda conmoción.