
El hecho ocurrió en las cercanías del estadio Aral Moreira, un punto transitado de la ciudad que, en cuestión de segundos, se transformó en escenario de un ataque directo. La víctima, conocida preliminarmente como “Miro”, fue interceptada por sicarios que abrieron fuego sin mediar palabra, descargando una ráfaga letal contra el rodado.
Dentro del vehículo no iba solo. Su hijo lo acompañaba y, en medio del caos y los disparos, logró escapar del lugar. Hasta el cierre de este informe, las autoridades no confirmaron si el joven resultó herido ni su ubicación exacta, un dato que mantiene en vilo a familiares y vecinos.
Este nuevo homicidio profundiza la alarma en Ponta Porã, que en las últimas horas contabiliza ya cuatro asesinatos, reflejando una escalada de violencia que golpea con fuerza a la región fronteriza.
Tras el ataque, patrullas de la Policía Militar y agentes de la Policía Civil acudieron al sitio, alertados por vecinos que escucharon las detonaciones. El área fue rápidamente cercada para permitir el trabajo de Criminalística, que levantó evidencias en busca de pistas que conduzcan a los autores del crimen.
Mientras avanza la investigación, la ciudad vuelve a preguntarse hasta cuándo la violencia seguirá marcando el pulso cotidiano de la frontera.