
Forte fue atacado a tiros mientras se encontraba dentro de una Mitsubishi Pajero Sport de color blanco, con chapa paraguaya, en inmediaciones del complejo Itapema Iate Clube, en la zona de Vila/Mooca 2.
De acuerdo con los reportes divulgados por medios brasileños, el presunto sicario se desplazaba en una motocicleta y habría pasado inicialmente junto al vehículo. Posteriormente regresó y efectuó varios disparos contra Forte a corta distancia, para luego escapar del lugar.
En el sitio fueron encontradas vainillas servidas de calibre 9 milímetros, mientras que la víctima recibió varios impactos de bala. La investigación quedó a cargo de agentes de la Policía Civil de Ponta Porã, quienes trabajan en la identificación del autor y en la determinación del motivo del ataque.
Marcelo Augusto Forte mantenía actividades empresariales vinculadas principalmente al sector automotor y de repuestos. Registros empresariales consultados lo vinculan como socio-administrador de Forte Diesel, empresa de Ponta Porã dedicada a la comercialización de piezas y accesorios para vehículos, además de servicios relacionados con el rubro mecánico.
También figuró como integrante de otras sociedades vinculadas al comercio de accesorios y piezas automotrices.
Algunos de estos registros empresariales presentan movimientos y situaciones administrativas que forman parte de los antecedentes comerciales de Forte, aunque no existe información que permita relacionarlos directamente con su asesinato.
Medios de la zona también señalaron que el empresario tenía actividad en el sector inmobiliario y mantenía vínculos familiares con Pedro Juan Caballero.
Una de las principales características que llamó la atención de los investigadores es la dinámica del ataque. El agresor aparentemente habría identificado a Forte, regresado hasta donde se encontraba y efectuado los disparos directamente contra él.
Esta circunstancia es compatible con un ataque dirigido, aunque todavía no permite establecer quién ordenó el crimen ni cuál habría sido la motivación.
Entre las líneas que podrían ser analizadas se encuentran eventuales conflictos comerciales, patrimoniales o personales, teniendo en cuenta las actividades empresariales desarrolladas por la víctima.
Asimismo, por las características del homicidio y el contexto de la frontera entre Paraguay y Brasil, tampoco se descarta que los investigadores analicen una eventual conexión con estructuras criminales. Sin embargo, hasta el momento no existe información oficial que vincule a Forte con alguna organización criminal ni que permita afirmar que el asesinato esté relacionado con actividades ilícitas.
Por ello, cualquier versión sobre un supuesto ajuste de cuentas o un crimen relacionado con negocios deberá ser considerada como una hipótesis mientras no sea confirmada por los investigadores.
La Policía Civil de Ponta Porã trabaja en la recopilación de imágenes de cámaras de seguridad y otros elementos que puedan ayudar a reconstruir los movimientos del atacante antes y después del homicidio.
Uno de los principales objetivos es determinar cómo fue identificado Forte, establecer la ruta de escape utilizada por el sicario y avanzar hacia la identificación de quien ejecutó el ataque y, eventualmente, de quien pudo haberlo ordenado.
Hasta el momento, no fue confirmado públicamente un detenido ni el supuesto mandante del homicidio.
El crimen vuelve a poner bajo atención la dinámica de violencia en la zona fronteriza, aunque la investigación recién comienza y todavía existen varios interrogantes sobre las circunstancias y el verdadero trasfondo del asesinato de Marcelo Augusto Forte.